Haya de la Torre: su prédica por el respeto y la apertura hacia el adversario político


Por Emilio Camacho

Era el 23 de febrero de 1973 y todo estaba dispuesto para el acostumbrado Mitin de la Fraternidad. Solo faltaba el discurso de Víctor Raúl Haya de la Torre para que la masa aprista alcanzara el éxtasis.

Pero el fundador del Apra no compartía el entusiasmo de su militancia. Haya de la Torre estaba más interesado en la salud de uno de sus enemigos políticos: el entonces presidente de facto, Juan Velasco Alvarado, quien ese mismo día había estado al borde de la muerte debido a un aneurisma aórtico, un mal que complica la irrigación sanguínea.

La transmisión
Fernando Arias, viejo militante aprista, recuerda la escena. Haya le había pedido que consiguiera una radio para seguir al detalle la recuperación de Velasco. Y mientras el líder aprista permanecía en silencio, oyendo una transmisión, sus compañeros se desconcertaban.

"Días antes de ese mitin, Velasco había llamado 'viejo apolillado' a Haya de la Torre, era una falta de respeto intolerable. Por eso esperábamos una respuesta. Todos le decían que era el momento de hacer puré a Velasco. Pero Haya callaba", cuenta Fernando Arias.

Una idea, un lema
Al final de esa noche, Haya dio su discurso, pero no hizo ninguna referencia a Velasco. No pronunció respuesta alguna contra el debilitado presidente de facto y sus compañeros no atinaron, por respeto, a reprocharle nada. "Él se me acercó y me dijo: Fernandito, a un enemigo caído ni una palabra de ofensa. Entonces entendí la lección que nos había dado", dice Arias.

Pues bien, la prédica de Haya de la Torre por el respeto al adversario –dicen sus compañeros– estuvo siempre presente durante su vida política. Es por ello que el lema "Fraternidad para todos" adornará todos los festejos que el Apra realizará esta semana para homenajearlo.

Aún en los momentos de competencia electoral, cuando los ánimos se exacerban, Haya de la Torre mantuvo la cordialidad con sus rivales políticos.

Cordialidad con FBT
Juan Velasco Alvarado y Fernando Belaunde Terry.Su reunión con Fernando Belaunde Terry luego de la primera vuelta de 1962 es ilustrativa. La cita se había pactado en la casa de otro histórico militante del Apra: Jorge Grieve. Cuando llegó Haya de la Torre, Belaunde ya lo esperaba.

De pronto, Belaunde lanzó una frase que sonaba más a desafío que a saludo cordial. "Este es el encuentro de dos gladiadores", dijo el desaparecido ex presidente.

Haya de la Torre –afirma el congresista Luis Alva Castro– no se inmutó y respondió: "Qué gladiadores, oye. Cuéntame cómo está Rafael, tu papá. Cuéntame cómo estás tú, te veo muy bien". Esa frase –dicha pausadamente– desarmó al líder de Acción Popular, que no sabía de la amistad del líder aprista con su padre. "Es que él era así, un hombre sencillo y convocante", dice Alva Castro.

Y lo más probable es que Alva Castro no exagere. Haya de la Torre gozó, incluso, de la simpatía de las familias acomodadas a las que calificaba de oligarcas. Por años contó con el apoyo secreto de la familia Nicolini, la cual, sin saberlo Haya de la Torre, lo apoyaba en las acciones de ayuda social que realizaba en el Centro de Lima.

"Los Nicolini obsequiaban jarrones de leche a Haya de la Torre para que él se lo diera a los canillitas, claro que nunca se lo dijeron", cuenta un memorioso Wilbert Bendezú, secretario de organización del Apra.

Fuente: www.larepublica.com.pe