Editorial del diario La República aparecido ayer en donde elogia de manera excesiva la vida academica y política de la PUCP en su noventa aniversario.
Editorial
Un día como hoy hace 90 años, un sacerdote recoletano nacido en Francia, Jorge Dintilhac, en compañía de un grupo de laicos, fundó la Universidad Católica, que tuvo unos primeros años difíciles. La Católica (como pronto se la conocería), nació como respuesta al liberalismo de San Marcos encarnando el ideal de una "vuelta al orden". Por eso no es extraño que los dos intelectuales que actuaron de faros en su primer medio siglo fueran José de la Riva Agüero y Víctor Andrés Belaunde. El primero dejó a la PUC como guardiana de su legado histórico y heredera de su rico patrimonio; el segundo la marcó con su limpia presencia.
Con el tiempo, la gravitación de la PUCP se va acentuando. El aggiornamiento de la Iglesia luego del Vaticano II y las sucesivas transformaciones que caracterizan la evolución del pensamiento católico en A. Latina , a lo largo de los fructíferos 60, encuentran un amplio foro de debate. Es a partir de este decenio que la orientación antes marcadamente confesional de la universidad se abre a todas las tendencias, al punto que de un predominio de la DC en su sector estudiantil pasa, a lo largo de los 70 y 80, a una larga hegemonía de sectores de izquierda democrática, muchos de cuyos dirigentes pasaron por sus aulas. Es que la PUCP, fue centro de debate de todas las ideas y corrientes.
Este segundo gran momento de la PUCP coincide con su traslado al campus de Pando –un modelo de desarrollo institucional–, donde se concentran hoy casi todas sus facultades. Y también con una apertura notable de la universidad hacia el país, multiplicando profesiones y especialidades (unas 50) y aumentando año a año su alumnado, hasta pasar de los 17,000 estudiantes.
La composición de los mismos también ha variado, al surgir otras universidades particulares –algunas apostando con descaro al elitismo y al lucro– dirigidas únicamente a las clases altas. La PUCP cuenta entre sus estudiantes a una mayoría de jóvenes de clase media y sectores populares, cuya participación (un 70% del total) se ha incrementado gracias a un sistema escalonado de becas y pensiones. Ellos reciben los grandes principios éticos de orientación cristiana y compromiso con los más pobres, dentro de una línea de reflexión y enseñanza ligada al país y sus problemas.
Así puede explicarse la influencia de la PUCP, cuyos miles de egresados ocupan altas responsabilidades en las más diversas esferas, al punto que es impensable imaginar el Perú sin su aporte. Es por ello que, al cumplir 90 años, nos asociamos a este aniversario, que encuentra a la PUCP y a quienes la integran compartiendo esa fe en el Perú que resulta tan necesaria para reafirmarnos como país. Son 90 años de formación de juventudes y vocación de servicio, que esperamos sean muchos más.
Fuente: www.larepublica.com.pe


