Por Jolfer Ruzo
El pasado mes de abril del 2007, las ventas de los minerales peruanos alcanzaron la suma de 1,330 millones de dólares, representando el 64.6% de todo lo exportado, que ascendió a $2,003 millones. Dentro de los metales, el de mayor venta fue el cobre con 573 millones de dólares, seguido por el zinc $293 millones y el oro 279millones de dólares, según la fuente de Prom-Perú.
Estas cifras aparentemente se ven bonitas; sin embargo el impacto de beneficio en la población es insignificante. Por ejemplo la mano de obra de la gran minería alcanza sólo cerca del 1.0 % de la PEA (75 mil empleos el 2004). La retribución al estado mediante la actual forma de tributación deja mucho que desear, existen argucias que impiden una real tributación; no existe impuesto a las sobre ganancias mineras, una parte de la gran minería se niega a pagar regalías pese a ser ínfimas las tasas; el sector minero tiene el privilegio de no pagar parte del impuesto a la renta con el mecanismo de la llamada reinversión de utilidades, amparados con los desafortunados contratos de estabilidad. En general han creado un sistema que les hace impermeables a cualquier forma de tributación real pese a que sus ganancias se han incrementado considerablemente debido a la alta cotización de los minerales.
Mientras esta triste realidad ocurre en el Perú; el país del sur aprovecha esta especial coyuntura, Chile hace llegar el beneficio de la minería a su población. Solo la empresa estatal CODELCO el 2005 entregó 4,901 millones de dólares al fisco, muy aparte del 10% de las ventas anuales del cobre que entrega para el armamento de las fuerzas armadas chilenas, recientemente (mayo del 2007) Chile destinó, ingresos del cobre a la educación chilena por un monto extra de 650 millones de dólares.
Perú y Chile son países mineros; la diferencia está en quién se beneficia más en estos países ¿la población ó las trasnacionales?


