Alan García y los Medios de Comunicación

Entrevista a Rosa María Alfaro
Por Enrique Patriau

La ONG Calandria presentará esta semana una Evaluación de la Política Comunicativa del Gobierno, próximo a cumplir un año. La pregunta es: ¿existe desde Palacio una estrategia comunicacional transparente y democrática? Rosa María Alfaro advierte que el presidente tiende a concentrar poder y que cada día despoja de más atribuciones a sus ministros. Añade que se privilegia un enfoque propagandístico en el cual la figura del jefe del Estado adquiere apabullante y desmedido protagonismo mediático.

- Ud. plantea que el gobierno está obsesionado por la publicidad.
La falta de una política de comunicación desde el régimen es evidente, y se reemplaza con la presencia mediática del presidente Alan García, al mejor estilo del "yo mismo soy".

- No parece que sea un problema exclusivo de García.
Es verdad. Abarca a los gobiernos peruanos en general, que no saben cómo dirigirse a la ciudadanía o relacionarse con ella. En este caso, al no existir una política comunicacional, el vacío se llena con la sobrepresencia de un presidente con características muy particulares, ¿no?

- ¿Cuáles?
Su oratoria, o su debilidad por sentirse el centro del gobierno, el eje. Por esa razón, se da el lujo de hacer anuncios cada dos por tres. Esto ocurre porque, como dije, no existe una política clara en comunicaciones y porque se rodea de gente que viene de publicidad, como Alfonso Salcedo, actual presidente del Instituto de Radio y Televisión (IRTP).

- Él ha dicho que el presidente García da rating, y que por eso el Canal 7 siempre transmite las actividades oficiales.
No solamente eso. A una siempre le llegan informaciones de personas que han sido alumnos míos, o de amigos que han estado en Palacio como parte del equipo de apoyo comunicacional del presidente, y que te cuentan cosas increíbles. Por ejemplo, que es el propio García quien dirige cómo tienen que grabarlo. Y cuando no está de acuerdo, simplemente ordena que todo se repita.

- Es parte de una obsesión por la imagen.
Que se contrapone a una población muy alerta, que sabe de los grandes problemas nacionales que se necesitan resolver urgentemente, como la salud, la educación, la pobreza. Y ojo que el descontento no es de ahora sino que viene acumulándose con los años.

- En el manejo de la imagen, Alejandro Toledo resultó un presidente muy distinto.
Él fue un mandatario oculto que solamente salía en público cuando lo denunciaban por algo. Su gabinete asumía un rol más proactivo, generando una idea de equipo sólido de gobierno, que al final fue una de las cosas que lo mantuvo firme en el cargo cuando muchos pedían que diera un paso al costado. Lo de García es completamente distinto, porque él ha asumido, en su persona, la representación de todos los poderes del Estado.

- Aunque uno ve a los ministros de García aparecer en los medios de comunicación.
Mucho menos que con Toledo. Los ministros hablan de cosas estrictamente relacionadas con su sector, pero después ni se les ve. Al premier Jorge del Castillo se le escucha ahora con mayor frecuencia, pero eso ocurre por la situación de crisis generalizada que se percibe con los paros y las huelgas.

- El discurso del gobierno al respecto es: la culpa es de la izquierda radical. No se escucha ningún mensaje reflexivo, no digamos autocrítico.
No existe autocrítica. Aún más: la relación entre el gobierno y los ciudadanos es básicamente publicitaria, de autopropaganda. No se ve a un jefe del Estado que le informe a la ciudadanía, incluso con un espíritu de prevención, qué problemas existen o pueden sobrevenir. El discurso de García no es el de un estadista que nos diga "esto es lo que propongo, por aquí debemos avanzar, acá tenemos que llegar". En vez de eso, lanza anuncios todos los días, nos habla de lo bien que vamos, y ya. El presidente habla de todo y se mete en todo. Se trata de una política comunicativa invasora.

- Algunos destacan que sí sabe escuchar.
No lo creo, porque todo aquel que se le opone es pintado como un radical. Ahí están las marchas. ¿Cuál es el mensaje? Que son organizadas por extremistas, por izquierdistas desfasados.

- ¿Qué tipo de relación se configura entre los medios públicos y el gobierno?
Se trata de una sumisión convencida. Sobre la figura de García descansa toda la política de comunicaciones del régimen, y esa es una visión muy recortada de la democracia. El presidente es el que habla, el que ordena, el que invita…

- Se nos quiere vender la imagen de que el presidente, solito, es capaz de resolver todo.
Así es. Y nos quieren hacer creer que estamos bien, que el gobierno no para nunca, que se trabaja los domingos. En ese discurso, García aparece como el rey que se sacrifica por todos nosotros, por el país.

- Sin embargo, su popularidad ha disminuido.
Es que la gente tiene una furia acumulada, y eso no va a cambiar porque un presidente te diga que vamos regio, que las cifras macroeconómias andan en azul. Al contrario, eso indigna más a los que menos tienen, cuyas vidas no cambian para bien.

- ¿Estamos volviendo a esa concepción equivocada de asumir a los medios públicos como propiedad del gobierno de turno?
Desde luego. Yo participo en la comisión que trabaja la propuesta de ley para regularlos, y los que vienen de parte del gobierno son capaces de aceptar cualquier cosa, excepto que se le cercene al presidente la posibilidad de irrumpir en vivo cuando mejor le parezca. Al menos eso es lo que se deja traslucir. Y si vamos a las cifras frías, nuestros monitoreos señalan que García disfruta de una sobrepresencia notoria. Y en estos días, con más ganas. Me parece que en la época de Toledo el tema se manejaba con mucha mayor cautela.

- ¿Y en el caso de los medios privados? El antecedente del ministro Hernán Garrido Lecca comprando páginas en tabloides resulta preocupante. Lo bueno es que no han aparecido otros casos.
Lo malo es que lo que hizo Garrido Lecca no representa un problema para un gobierno donde reina la lógica del aparecer constantemente. Si para eso hay que sortear reglas, pues se hace. Recuerde que García, en la práctica, justificó a su ministro. Eso me pareció terrible, y lo pintó de cuerpo entero.

Fuente: www.larepublica.com.pe