23/06: Homenaje a Teófilo Rimac Capcha

¿Dónde están nuestros desaparecidos?
(A 22 años de su desaparición física)

Día: Lunes 23 de Junio
Hora: 6:00pm
Lugar: Casa Museo José Carlos Mariátegui. Jr. Washington 1946 - Lima

Organiza: “Movimiento José María Arguedas"

Exponen:
- Doris Caqui (Asoc. Nacional de Familiares de Desaparecidos y Ejecutados Extrajudicialmente)
- David de la Sota (Ex Diputado del Perú)
- Miguel Jugo (Abogado APRODEH)
- Martin Guerra (Mov. José María Arguedas)

Música: Dúo “Zaeta Cultural”

-Entrada Libre-

Sinopsis de Teófilo Rímac Capcha

Hace más de 20 años Teófilo Rímac Capcha desapareció tras ser sometido a salvajes torturas dentro del cuartel Carmen Chico, en Cerro de Pasco. En el año 2001, el Estado peruano aceptó su responsabilidad por la desaparición del dirigente y se comprometió a realizar una investigación que hasta ahora sigue pendiente.

Nacido el 15 de septiembre de 1945, Teófilo Rímac Capcha se desempeñaba como profesor, pero siempre tenía una activa participación sindical. Era Sub Secretario General de la Federación Departamental de Comunidades Campesinas de Pasco y Secretario General del Comité Departamental del Frente Obrero, Campesino, Estudiantil y Popular de Pasco (FOCEP), partido político que pertenecía a la alianza Izquierda Unida. Sin embargo, todas sus actividades fueron abruptamente interrumpidas el 23 de junio de 1986.


A las once y treinta de la noche del 16 de ese mes, varios subversivos hicieron estallar cargas de dinamita en la carretera ubicada en el paraje de Pucayacu, en Cerro de Pasco, cuando pasaba un vehículo con efectivos militares. Fallecieron tres de éstos y un civil, y quedaron heridos tres militares más.

Durante los días sucesivos el ejército efectuó detenciones en lugares aledaños a Pucayacu, así como en la misma ciudad de Cerro de Pasco. Entre los detenidos se encontraban dirigentes sindicales. El 23 de junio de 1986, varios militares uniformados, con pasamontañas y portando metralletas allanaron el domicilio de Teófilo Rímac Capcha, ubicado en San Juan Pampa en Cerro de Pasco. Eran las 12.30 de la noche, toda la manzana estaba cercada con tanquetas.

Lo sacaron de su dormitorio, donde se encontraba descansando con su esposa –la señora Doris Caqui– y sus tres hijos, y lo llevaron a la sala para golpearlo. Él les mostró las garantías que el Ministerio del Interior le había otorgado unos meses atrás por las sucesivas amenazas que recibía. Pero los militares rompieron los documentos.

Mientras tanto, los militares ordenaron a su esposa, quien tenía dos meses y medio de embarazo, ponerse boca abajo. Sus hijos, todos menores de edad, presenciaron los hechos. La señora Caqui preguntó a los militares qué sucedía. Ellos le dijeron que se callara y amenazaron con descuartizarlos si es que ella gritaba. Terminado el allanamiento, condujeron a Teófilo Rímac al Cuartel Carmen Chico.

Allí, según algunos testigos, lo encarcelaron con unos diez detenidos. A todos los sometieron a severas torturas para que se autoinculparan del atentado de Pucayacu y otros. Los colgaban de los brazos, los golpeaban con instrumentos contundentes y puntapiés, simulaban sepultarlos vivos, les aplicaban terokal en la boca y fosas nasales y no les daban agua, alimento y abrigo. En la noche del 26 de junio y la madrugada del 27, Rímac Capcha fue atado de pies y manos, colgado y salvajemente golpeado. Sin embargo, en cierto momento sus captores lo dejaron en el piso. Entonces, imaginándose que estaba en un gran mitin de mineros y campesinos, les pidió que fueran consecuentes, que se organizaran y defendieran lo suyo.

Luego se volvió hacia Juan Santiago Atencio, dirigente sindical de Centromín- Perú, quien, como él, también era maltratado. Le pidió que le diga a su esposa Doris que cuide a sus hijos para que sean ciudadanos que sirvan al pueblo y que busque justicia porque a él lo estaban matando sin culpa alguna.

Terminó de hablar y cayó al piso. Los militares murmuraron entre ellos que realmente Teófilo Rímac no era senderista y que se les había pasado la mano. Y aunque llamaron a un enfermero, Teófilo Rímac no volvió a abrir los ojos.


Preocupados por lo ocurrido, los militares repitieron varias veces “sáquenlo a Rímac”. Después de esto, modificaron su actitud para con el resto de detenidos: los desvendaron, los desataron, incluso les dieron comida de la que los habían privado durante una semana.


Una vez que recuperó su libertad, Juan Santiago relató a la señora Caqui que su infortunado esposo recibió torturas más severas que el resto de detenidos: lo metieron en un costal y lo patearon, le metieron un FAL en la boca, e incluso introdujeron el mango de la escoba por su ano. Sus piernas estaban fracturadas, su mandíbula destrozada y tenía varia costillas rotas.


El Ministerio de Defensa, e incluso el comandante Javier Robles Leo, responsable del Cuartel de Carmen Chico, aceptaron que el Ejército había detenido a Teófilo Rímac, pero sostuvieron que éste se había fugado del cuartel.


Tras su desaparición, aun con la esperanza de encontrarlo con vida, durante las elecciones municipales de 1986 los mineros y campesinos de la localidad lanzaron la candidatura de Teófilo Rímac a la alcaldía provincial.


Doris Caqui fue constantemente amenazada. Fue detenida tres veces por miembros del ejército. En abril de 1991, luego de un allanamiento a su domicilio, en el que apuntaron con armas a sus menores hijos, tuvo que salir camuflada de Cerro de Pasco para dirigirse definitivamente a Lima.
El 29 de agosto de 1989, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aceptó la denuncia sobre la desaparición de Teófilo Rímac.

El 22 de febrero de 2001, en comunicado conjunto con la CIDH, el Estado aceptó su responsabilidad en la desaparición del dirigente y se comprometió a investigar los hechos. Sin embargo, aún no se nombra al fiscal que se hará cargo de las pesquisas.