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El Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) divulgó en julio el Cuaderno PNUD, Serie Desarrollo Humano nº 14 "Los jóvenes en Perú: la democracia imaginada". En el país, los jóvenes equivalen a la tercera parte de los electores potenciales, pero corresponden al 40% de los electores efectivos.
La investigación fue realizada por medio de once grupos con el foco en jóvenes entre 18 y 29 años, estudiantes y trabajadores en diferentes puntos del país. El documento complementa el estudio sobre la democracia en Perú, que contiene una encuesta nacional con más de 11 mil personas, en zonas rurales y urbanas. Más de la mitad de los jóvenes (58%) opina que la democracia es una necesidad para alcanzar el progreso. La esperanza de los jóvenes en la democracia es mayor en varios aspectos que la de los ancianos.
Según el informe, los jóvenes creen que quien manda en Perú son los grupos económicos, los medios de comunicación, las Fuerzas Armadas y la Iglesia, en ese orden. Entre los jóvenes del sexo masculino, el 73,38% opina que la democracia existe, pero que funciona mal; el 92,1% responsabiliza a los políticos por ello. En el caso de las mujeres, el 70,2% expresó que la democracia existe, pero que funciona mal; el 87,8% culpa a los políticos.
El informe también revela que el gobierno central es percibido como algo distante. Los jóvenes tienden a hablar de las instituciones del Estado central como si fueran entes abstractos. No las sienten presentes y parecen no necesitar de ellas para vivir. Sin embargo, las instituciones señaladas como las más importantes son el Congreso y el Poder Judicial, lo que demuestra el gran espacio que hay entre lo que son las instituciones y lo que deberían ser de acuerdo con la concepción de esos jóvenes. Durante las entrevistas, se detectó una distancia entre el lenguaje oral y el escrito, prevaleciendo en este último una mayor formalidad.
En el documento, se aconseja la motivación de la confianza de los jóvenes en relación con las instituciones públicas, lo que constituye un requisito indispensable para fortalecer la gobernabilidad del país. Un estudio de opinión reveló que el 84% de los jóvenes desconfían de los congresistas, el 86% de los políticos, el 82% de los jueces y fiscales. Sin embargo, el 75% declara confiar en sus profesores y el 63% afirma que confían en los sacerdotes. Se verificó una línea ascendente desde el Congreso a los municipios en lo que respecta a la confianza de los jóvenes.
"Promover la organización de los jóvenes contribuye a la construcción de la ciudadanía y al fortalecimiento de la democracia. Cabe destacar el rol de las organizaciones de jóvenes, que participan de manera activa e independiente en el ámbito social, económico, político, artístico, cultural y religioso. Por eso, es fundamental reconocer y dar difusión a la representación de los jóvenes. Concretamente, es muy importante dotarlos de habilidades para participar en los espacios de toma de decisiones y vigilancia ciudadana", afirma el documento.
Fuente: www.adital.com.br